Biografía

Dice un proverbio chino: “Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.” Algo así es lo que está haciendo Hernando De Soto con todos los pobres del mundo. Cuando la mayoría de países y de personas particulares se limitan a entregar limosnas a los pobres, De Soto les ha enviado un buen equipo de anzuelos y cañas de pescar, y una lección que servirá para erradicar la pobreza del planeta.

Hernando De Soto Polar nació en Arequipa, Perú, en 1941. Desde los 7 años, fue a vivir a Suiza con sus padres, donde se educó hasta concluir sus estudios de postgrado en el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de Ginebra. Después de una meteórica carrera en el mundo de los negocios en Europa, De Soto regresó a Perú en 1979, encontrándose con un país sumido en la pobreza.

Entonces, con suficiente dinero para retirarse y meditar sobre el asunto, decidió dedicar su vida a tiempo completo a responder la siguiente pregunta: ¿Por qué algunos países son ricos y otros pobres? Perú no era un país lleno de vagos, tampoco había carencia de bienes. Entonces, ¿qué fallaba en Perú? ¿Qué fallaba en los países que no lograban salir de su propio agujero negro particular? De Soto no tardó en dar con la clave.

Creador de Ideas revolucionarias para la erradicación de la pobreza a nivel global

Básicamente, lo que hace De Soto es diseñar programas de formación de capital para los pobres de África, Asia, América Latina, el Medio Oriente y los países de la ex Unión Soviética. Esta tarea puede sonar un tanto inconcreta, pero lo cierto es que está recibiendo elogios en todos los países en donde los aplican. En pocas palabras, el enfoque de De Soto se basa en otorgar derechos de propiedad a los pobres. Como sucedía en su Perú natal, muchos ciudadanos de países pobres “tienen casas pero no títulos, cosechas pero no certificados de propiedad, negocios pero no escrituras de constitución”, como escribió en su bestseller mundial El Otro Sendero. Esta situación provoca que los ciudadanos pobres carezcan del registro legal necesario para usar sus bienes como garantía, y así se les niega la posibilidad de obtener préstamos bancarios para ampliar sus negocios o para mejorar sus propiedades.

 

INSTITUTO LIBERTAD Y DEMOCRACIA.

Para llevar adelante sus ideas, De Soto fundó en 1980 el Instituto Libertad y Democracia (ILD). A través de este instituto, De Soto insta a los gobiernos de países en vías de desarrollo a simplificar el proceso de concesión de títulos de propiedad. Un instituto que pretende cambiar radicalmente el mundo, y por ello sus instalaciones (tal y como le sucede a menudo al propio De Soto) han sido bombardeadas o acribilladas por grupos terroristas.

De Soto, sin embargo, continúa adelante imparable, y solo en Perú fue gestor de aproximadamente 400 propuestas, leyes y reglamentos que permitieron modernizar el sistema económico del país, otorgando títulos de propiedad a más de un millón y medio de familias.

“La economía global de mercado es una economía que se desarrolla sobre papel. Usted no compra y vende manzanas, sino que compra y vende un contrato sobre manzanas; primero viene el documento y después las manzanas. Esa documentación es la que le ha dado tanto éxito a la economía de mercado, porque permite reconocer riesgos y recibir valores, usando solo fórmulas escritas.” Pero De Soto no es sólo un teórico de corbata y butaca resguardado confortablemente en la sede de ILD, sino que a menudo se ensucia los zapatos: no es raro verle caminando entre las calles de las aldeas pobres de Perú, Bali, Egipto o Haití, reuniéndose tanto con los dueños de las fábricas y los empresarios como con los propietarios de puestos de comida.

 

SU LEGADO.

Hernando De Soto ha revolucionado nuestra comprensión acerca de las causas de la riqueza y de la pobreza. Ahora ya sabemos que la riqueza de un país no depende sólo de los méritos de sus habitantes, sino de la organización estructural del país. También muchos teóricos sospechaban que los derechos de propiedad eran fundamentales para elevar los estándares de vida. Pero De Soto ha sido el primero en abrir un nuevo camino para el cambio, ofreciendo soluciones reales para problemas reales que, con el transcurrir de los años, serán incluidas en las viejas lecciones de economía. Y con más años de por medio, quién sabe tal vez la utopía de transformar la pobreza en riqueza acabe siendo una realidad.