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noviembre 13, 2015

“Esta ha sido una de las pruebas más grandes que he tenido en mi vida”

El ganador del Premio ANJE Innovadores de América en Sostenibilidad y Ecología, renglón Ideas, conversó con Listín Diario.

El periódico dominicano Listín Diario inicia la serie especial “Con el sudor de su frente” en la que mostrará perfiles de los ganadores y finalistas del Premio ANJE Innovadores de América República Dominicana, cuya entrega fue el pasado primero de octubre. Inician con Richard Ruiz Reyes, cuya idea “Granja Marina” fue merecedora del Premio en el renglón Ideas Innovadoras, categoría Sostenibilidad y Ecología.

La versión original de esta entrevista puede ser leída haciendo click aquí.

Joven se propone crear industria con algas

Richard Ruiz estableció una empresa de biotecnología que se enfoca en la investigación y desarrollo en las industrias marina, agrícola y farmacéutica.

Lilian Tejeda
Santo Domingo

Richard Ruiz Reyes es el vivo ejemplo de que la perseverancia es una de las claves del éxito. Fueron muchas las vicisitudes y desalientos que él tuvo que soportar para consumar una curiosa y altruista idea.

Su idea comenzó a gestarse en el 2008 en Estados Unidos (EE. UU.) mientras estaba envuelto en los  ajetreos de estudiar y trabajar. Sus días marchaban relativamente bien, hasta que la crisis financiera que se produjo en ese país en aquella época lo impactó dramáticamente, al punto de que se quedó sin empleo y no tenía dónde vivir.

Tras durar un año “cogiendo lucha” decidió venir a República Dominicana con la esperanza de darle un giro a su vida. Su intención era desarrollar una empresa de biotecnología, pero debido a las trabas que encontró aquí para consolidar su proyecto, se desilusionó y se aventuró de nuevo hacia territorio estadounidense.

De nuevo en EE. UU., sin tener dónde vivir, un día Ruiz se impresionó al ver un cartel en una universidad que describía los beneficios económicos que generaban los fertilizantes orgánicos derivados de algas marinas.

En ese momento la ilusión de Ruiz por concretar su proyecto, que precisamente se fundamentaba en el aprovechamiento de macroalgas, aumentó y, sin darse por vencido, volvió a su país dispuesto a concretarlo, puesto que, afirma, República Dominicana es un lugar ideal para la producción de estas plantas.

Consolidación    
“Esta ha sido una de las pruebas más grandes que he tenido en mi vida. Ha probado mi determinación, mi astucia, mi paciencia y mi deseo de ayudar. Esto ha sido un proyecto lleno de pruebas. Ser un emprendedor no es fácil y aquí es mucho más difícil todavía”, expresa Ruiz hoy cuando por fin ya su iniciativa es una realidad.

Este joven innovador y emprendedor logró establecer su empresa de biotecnología Ambrosia Labs Dominicana SRL, que se enfoca en la investigación y desarrollo en las industrias marina, agrícola y farmacéutica.

Si bien aún el proyecto está en fase de consolidación, Ruiz tiene bien definido sus planes. Su objetivo es crear una compañía dedicada al cultivo de macroalgas con fines comerciales a nivel nacional e internacional. Ya tiene identificados algunos lugares del país que poseen potencial para la producción, que sería hasta tres veces al año.

Richard Ruiz cuenta que aunque una de las fases más difíciles ha sido hacer entender el impacto  social y ecológico de esta iniciativa, él está dispuesto a seguir insistiendo hasta lograr crear conciencia sobre el impacto del proyecto en estos ámbitos.

“Nuestra meta número uno  es el bienestar del medio ambiente y el impacto social”, afirma con convicción.

Integración
Ruiz explica que el impacto social de su proyecto consiste en la involucración de los pobladores de las zonas pesqueras al cultivo de macroalgas para así contribuir con la reducción de la sobrepesca ofertando otras alternativas de subsistencia a los comunitarios en su ámbito natural.

Este joven también busca promover la innovación y el desarrollo sostenible que, a su juicio, son aspectos que despiertan poco interés en el país. Dice que por esto ha resultado muy difícil hacer entender los beneficios de su iniciativa.

“A nadie le importaba el proyecto. Mucha gente no ha visto interés porque todavía no ha averiguado cómo sacarle provecho a la ciencia en este país. Esto no es solamente para crear un producto, esto es para crear una industria completamente nueva. Lo que impulsa a los países en desarrollo es la investigación y el desarrollo”, destaca.

Sin embargo, su idea ya comenzó tomar reconocimiento, pues por su proyecto Ruiz resultó ser uno de los ganadores del premio nacional Innovadores de América el área de Sostenibilidad y Ecología que recientemente organizó en el país la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE).

((Pasión
Por la vida marina

Consolidar su idea le ha conllevó a Richard Ruiz Reyes una inversión superior a los RD$500,000, pero esto no le duele porque este proyecto él lo desarrolla con pasión porque además de fascinarle innovar es un amante del medio ambiente, especialmente del mar y de la infinidad de recursos que este guarda.

Uso de las algas
Según estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación  y la Agricultura (FAO, en inglés), la industria de las algas marinas ofrece  una amplia variedad de productos. Por eso su recolección con fines comerciales se realiza en alrededor de 35 países.

Los documentos establecen que cada año se recogen unos 25 millones de toneladas de algas marinas y otras para su uso como alimento y  en elaboración de cosméticos y fertilizantes. Su producción mundial se “duplicó con creces” de 2000 a 2012, especialmente en China, que ese último año produjo alrededor de 13. 5 millones de toneladas.

Tradicionalmente en Japón, la República de Corea y China se utilizan como alimento.

La FAO indica que, de acuerdo a su pigmentación, estas plantas acuáticas se clasifican en pardas, rojas y verdes.

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